Postales desde Holanda

 

Estoy en Holanda haciendo un curso intensivo de formación como terapeuta. Me apetece compartir contigo parte de esta experiencia a través de un boletín mensual, para que podamos seguir en contacto y que este tiempo de profundización para mi crecimiento personal y especialización terapéutica sea también de nutrición para ti. Espero que te guste y si te vibra que lo compartas con quien le pueda resonar.

 

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16 de diciembre de 2021

Sobre pelearse y entregarse

Recién aterrizada en Ámsterdam, el otro día me encontré un magnífico árbol de Navidad en la estación de tren. Y vale que estaba esponsorizado por una marca de cosméticos y que de normal a mí no me súper emociona la Navidad, pero la verdad es que me encantó...

 

De entre el gris del cemento y el metal del edificio apareció un oasis de luz, color y brillo. Así que me sentí tan deslumbrada como me imagino que se sentían las personas de la Edad Media cuando venían de sus casas lúgubres y pequeñas y entraban a ver las vidrieras de una catedral gótica. Mis ojos se abrieron y mi curiosidad se despertó tanto como la de un niño que descubre la boca de un hormiguero en el suelo del parque donde juega.

Así que creo que me está llegando el momento de rendirme y permitirme disfrutar de la Navidad, igual que disfruto del otoño, aunque signifique el final del verano, de la nieve, aunque haga frío, del viento, aunque se me meta por el cuello del chaquetón y de los días de catarro, aunque no pueda salir de casa. Es decir, decido aprender a disfrutar de cosas que aparecen en mi vida y aprendo a sacarles el jugo.

 

Pues eso, que ya no me quiero pelear más con la Navidad cuan Grinch. Si bien, he de confesar que hay cierto romanticismo en la queja y que a la hora de pelearme mi herencia de cabezonería maña me hace muy insistente. Por eso, en mi Postal desde Holanda de este mes decido entregarme a lo que sí me gusta de la Navidad: la fantasía, la belleza, el entusiasmo, el calor de hogar, el reencuentro con la familia y los amigos, el compartir y celebrar. Y es que tengo tanto que celebrar.

Algo que criticaba de la Navidad eran los anuncios con hogares idílicos que me conectaban con mis propias carencias e ideales frustrados. Y ésa es una manera de verlo. Lo que decido ahora es crear mi hogar interno, de tal modo, que tenga capacidad de crear hogares externos allá donde me encuentre. Y ahí los anuncios de la tele me sirven como termómetro de cuán "en casa" me siento en cada momento.

 

Los huesos se me sonríen cuando ver una casita de madera colgada de un árbol navideño me hace sentirme querida, acogida y nutrida. Esto me da una medida en mi barómetro emocional en este momento. Y sí sentirse en casa es algo bello que me deseo para mí misma y que les deseo a todas las personas en Navidad y durante todo el año. Te deseo sentir cada vez más presente tu hogar interno y que eso se expanda inevitablemente a tu realidad exterior.

 En este árbol-oasis de la grisura de las estaciones de tren también me encontré un pequeño mensaje que te comparto:

"La felicidad se encuentra en las cosas más pequeñas."

 

¿Tópico? Pues quizá sí, pero lo cierto es que me encanta como recordatorio. De hecho, salía del avión con todo el lío de las mascarillas y los controles, y empezar a hacer estas fotos para este boletín de diciembre me puso de muy buen humor.

 

Me lo pasé pipa buscando ángulos ingeniosos, imaginando qué escribiría en el momento de ponerme a redactar, es decir, este instante en el que tecleo estas palabras. Así, ahora mismo, me encuentro en un loop de mí misma viéndome escribir acerca de mí, mientras escribo precisamente sobre el hecho mismo de estar escribiendo. Es como los espejos en los probadores de las tiendas de ropa, o como una escalera imposible o una mano que se autodibuja de Escher (pintor que me fascina hace años y que acabo de enterarme que resulta que es holandés). En fin, que este tipo de pequeñeces me pueden llegar a hacer muy feliz y quiero encontrar muchas más de estas pequeñeces en mi cotidiano. Si un regalo falso en un abeto falso  me lo refuerza, no puedo más que agradecerlo.

Recuerdo una clase de Cinco Ritmos con Noelia Ruiz donde explicó que en el caos, si lo bailas, todo se mueve a tu alrededor y tú estás en el centro en calma. Esta foto me invita a eso,  a bailar el jaleo de las Navidades sin pelea, entregándome a lo que venga y aprovechando todo el movimiento para practicar sentirme en mi eje.

 

Y bien pensado, ya sé qué pedirle a Papá Noel y a los Reyes Magos en conjunción: un eje interno personal cada vez más sano y consciente para bailar la vida que me llegue. Con y sin fiestas. Con y sin reuniones. Con y sin mascarillas. Con y sin comodidad. Con y sin lo que sea. Y siempre con Amor, Consciencia, Luz y Coraje.

¿Te apetece que les pida otro eje de esos para ti?

Mi telegrama del mes:



A la UTE Noel-Reyes de Oriente le he pedido un eje interno ¿Y tú? Cuéntame qué les vas a pedir...

Comentarios: 6
  • #6

    Ino (sábado, 08 enero 2022 22:35)

    Acabo de leer tu última postal de Navidad y me ha gustado mucho. Yo también he pedido claridad y conciencia, aceptación y presencia activa y sobre todo luz para ver a mi alrededor sin prejuicios .
    Tus postales estimulantes son como las luces de Navidad... están ahí para quien las quiera mirar y deslumbrarse como los niños ante la verdad.
    Te abrazo lucidamente.

  • #5

    Belén (sábado, 25 diciembre 2021 12:49)

    Me ha gustado lo de bailar en el caos, porque cuando hay calma, es muy fácil bailar, pero en el caos?.....
    Lo cojo, espero acordarme cuando esté en el caos de bailar.

  • #4

    Mentxu (viernes, 24 diciembre 2021 16:54)

    Mi querida Noemí,
    Te comparto esta pequeña reflexión que acabo de escribir, inspirada en cierta medida por tu última Carta desde Holanda.
    He encontrado esta definición de Navidad:

    Navidad es una contracción de la palabra ‘Natividad’, término que proviene directamente del latín ‘Nativitate’, cuyo significado podemos analizar de esta forma: Nati = ‘nacimiento’, vita = ‘de la vida’, te = ‘para ti’. Por lo tanto, ‘Navidad’ significa en español: «Nacimiento de la vida para ti».
    Así que, ¡claro nena que ha llegado el momento de rendirte y permitirte disfrutar de la Navidad! Y por si, en algún momento, todos los argumentos que bellamente has esgrimido en tu “Carta desde Holanda” no llegaran a ser suficientes para ello, yo hoy te regalo uno más.

    Noemí, ¡tú eres Navidad! Y cada vez que seas capaz de disfrutar de la Navidad estarás disfrutando de ti misma y de lo que haces posible en la vida de las personas que tenemos la suerte de haberte conocido. Eres como ese árbol de Navidad que, entre el gris del cemento y el metal del edificio de muchas de nuestras vidas, surge como un oasis de luz, de color, de brillo, de vida. Es imposible pasar por delante y no sentirse deslumbrada; es imposible pasar por delante y no sentir cómo desde lo más profundo del árbol la vida llama, atrae cual potente imán.
    Noemí, tú eres Navidad porque tu vida y tu vocación es testimonio del mensaje más profundo y verdadero de la Navidad: «Nacimiento de la vida para ti». ¿No es ese el sentido del Rebirthing? ¿No es ese el mensaje del Todo para todos de los Registros Akáshicos? ¿No es esa la meta del Diseño Humano vivencial? ¿No es ese el mapa principal de las Constelaciones Familiares?
    Navidadmente,
    Mentxu

  • #3

    Saura (martes, 21 diciembre 2021 11:00)

    Siii, también yo quiero un eje interno de esos, poderlo trabajar y anclar fuerte y así poder bailar y girar pase lo que pase, casi como una tentetiesa que aunque a veces toque suelo siempre se levanta y se sigue moviendo.
    Un abrazo enroscado

  • #2

    Marta (viernes, 17 diciembre 2021 15:58)

    Siii yo también quiero un “Eje interno más sano y más consciente para bailar la vida”!! Gracias por la inspiración �����

  • #1

    Amaia Bollar (jueves, 16 diciembre 2021 19:46)

    Yo, cómo me he portado muy bien este año y he Sido muuuy Valiente, afrontando cada día las dificultades, miedos y demas eventos de la Vida, quiero pedir un " Despegolasmi" para aquellas situaciones y cosas que ya no me sirven y me da miedo soltar.
    Eskerrik asko Unibertso.